Llega un ciempies, muy desesperado, tocando la puerta de su casa y diciendo:

…Llega un ciempiés, muy desesperado, tocando la puerta de su casa y diciendo:
Papá, papá, ábrame, que me come un pollo.
Y el papá le dice:
¡Espérate hijito que me ponga los zapatos!
No hay comentarios