El viejo cura habia inventado una nueva forma de confesar a las esposas

El viejo cura había inventado una nueva forma de confesar a las esposas que habían sido infieles a sus maridos; debían decirle que se habían caído en una zanja. De esta forma él se daba por enterado sin poner incómodas a las damas.

Por supuesto que todo el pueblo estaba al tanto. Pero llega un día en que el cura se enferma y mandan un curita de campo para la misa del domingo. Terminada la ceremonia va el curita y le pregunta al intendente:

– Oiga don, sería bueno que hiciera reparar la zanja en donde se caen tantas mujeres

El concejal, que estaba al tanto de todo, largó la carcajada, y el curita le dice:

-No se ría tanto, que su señora se cayó dos veces esta semana,.,.

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