Era un hombre que estaba tan, pero tan, obstinado de la vida, que en un momento de desesperación dice:

…Era un hombre que estaba tan, pero tan, obstinado de la vida, que en un momento de desesperación dice:
¡Le vendo mi alma al diablo!
En ese momento se estremece la tierra y se abre un enorme hoyo en el suelo, y sale un diablito pequeño y dice:
¡Manda a decir mi papá, que no tiene plata!

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