Chistes D

Miles de chistes de todo tipo. Todos los días nuevos chistes. Chistes de Lepe, de politica, feministas y machistas, chistes para mayores y niños

Era Pepito y le dice a su papa:

febrero 2nd, 2011

…Era Pepito y le dice a su papá:
Papá, papá, ¿me prestas el carro?
No Pepito, porque vas atropellar a alguien.
Y Pepito seguía:
Papá, ¿me prestas el carro?
Y dijo su papá:
Bueno, pues te lo voy a prestar, y de repente atropella a un viejito, y se va recio en el carro para que no lo descubran, y de repente prende la radio y estaba una canción que decía, por qué se fue, por qué murió, y dice Pepito:
Porque el pendejo se me atravesó.

Un señor conducia tranquilamente por la autopista cuando de repente un coche lo adelanta a 200 kmh tocando el claxon. E…

febrero 2nd, 2011

…Un señor conducía tranquilamente por la autopista cuando de repente un coche lo adelanta a 200 km/h tocando el claxon. El conductor se lo toma a mal y empieza a acelerar pero no consigue adelantarlo. Más adelante ve el mismo coche aparcado delante de un bar y a su dueño bajando de él; entonces, bajando la ventanilla grita con todas sus fuerzas:
¡600 caballos!
Pero seguidamente se topó con una curva muy cerrada, y como iba a mucha velocidad se cayó a un río que pasaba por un lado de la carretera. El tipo de antes pasando delante del accidentado grita:
Qué, ¿Dando de beber a los caballos?

Un conductor de camión que transporta 75 toneladas de nitroglicerina, cuando viaja en lo mas alto de un puerto de montañ…

febrero 2nd, 2011

…Un conductor de camión que transporta 75 toneladas de nitroglicerina, cuando viaja en lo más alto de un puerto de montaña se da cuenta de que no tiene frenos y empieza a descender cada vez más rápido.
El camión va derrapando como si fuese una moto, esquivando como puede a los que vienen en dirección contraria.
Va rebotando todo el rato, porque el pavimento de la carretera esta lleno de baches, y de vez en cuando choca ligeramente con el muro que hay al lado de la carretera.
El conductor intenta en vano encontrar algún desvío, y al final el camión se sale de la carretera por una curva que cae por un precipicio profundísimo.
El desgraciado conductor intenta quitarse el cinturón de seguridad, pero se ha atascado; mientras el camión va cayendo, se las arregla para cortarlo con una navaja que se le escurre entre los dedos varias veces, porque los tiene llenos de sudor. Intenta abrir la puerta, pero en uno de los choques contra el muro se ha deformado y es imposible moverla, así que agarra el extintor y empieza a golpear el parabrisas; como es de vidrio muy resistente le cuesta mucho, pero al final consigue romperlo y salta.
Sin embargo, se engancha con los pantalones en uno de los hierros; intenta soltarse, pero es imposible, así que se los quita y por fin sale del camión. A pesar de que no ve nada, porque ha perdido sus gafas, consigue agarrarse a una ramita.
En ese momento, el camión explota con tanta violencia que a su alrededor cae una lluvia de fragmentos ardiendo y se produce una avalancha encima suyo.
El hombre aguanta como puede los golpes de las piedras en la cabeza, pero la ramita es demasiado pequeña y se desprende.
El camionero baja rodando por el barranco, golpeándose con todas las piedras, casi pierde el conocimiento, hasta que consigue agarrarse a un cactus y cree estar a salvo; sin embargo, debajo de esa rama hay una colmena.
Nuestro hombre es alérgico al veneno de las abejas, pero como no puede soltarse porque la caída seria mortal, aguanta impasible sus picaduras.
Transcurre un rato que le parece una eternidad hasta que oye unos gritos; le dicen que le han visto y que van a llamar a la policía y a servicios médicos para que le atiendan.
No hay ningún teléfono cerca, así que tienen que ir hasta el pueblo mas cercano, a 20 kilómetros de distancia; un atasco impide que la ayuda llegue pronto, y cuando llega la policía se dan cuenta de que van a necesitar cuerdas para llegar hasta él fondo para rescatarle, y vuelven a por ellas.
El camionero aguanta varias horas bajo el sol ardiente, que le produce quemaduras de tercer grado, pero al final es rescatado.
Entonces uno de sus salvadores le dice:
– Gracias a Dios se ha salvado.
– No, gracias a Dios no, me he salvado gracias a ese cactus, porque las intenciones de Dios estaban bien claras….

Era una vez que estaban dos atlantes y uno le dice al otro:

febrero 2nd, 2011

…Era una vez que estaban dos atlantes y uno le dice al otro:
Te vendo mi carro.
El otro le contesta:
¿Por qué lo vendes, no sirve o qué?
El otro le contesta:
Sí sirve, pero tiene muchas millas.
El otro le dice:
Mándalo a un taller para que se las quiten.
Al día siguiente le pregunta:
Le hiciste lo que te dije, ¿todavía vendes tu carro?
El otro le contestó:
¿Cómo que si lo vendo? ¡Si mi carro está nuevo, no tiene millas!

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