El chiste del mono glotón

Pues resulta que es un Tipo entra a un bar con su mono de mascota.
Mientras toma su trago, el mono se la pasa saltando de mesa en mesa, por todo el bar. Coge unas aceitunas de la barra y se las come, luego toma unos cacahuetes y se los come y por ultimo va, se
encarama en la mesa de billar agarra la bola numero 8, se la mete en la boca y ¡se la traga enterita!

El Cantinero le grita al dueño del mono: “¿Viste eso?” Continúa leyendo El chiste del mono glotón

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El chiste del hombre dormido

En un restaurante un hombre espera que quede alguna mesa libre. Ve una en la que un hombre cabecea dormitando.
– Disculpe camarero, ¿por qué no despierta a ese hombre y le dice que hay gente esperando para comer?
– Ya se lo he dicho tres veces y vuelve a quedarse dormido.
– ¿Y por qué no le echa?
– Pues… Porque cada vez que le despierto pide la cuenta y la paga.

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Las tres cervezas

Entra un hombre en un bar y el camarero educadamente le pregunta:
– ¿Qué le sirvo?
A lo que el hombre le contesta:
– Me sirve… tres cervezas.
– ¿tres cervezas? -le pregunta el camarero sorprendido-.
– Si, una para mí, otra para ti, y otra para tu puta madre.-le contesta el hombre-.
El camarero sorprendido y a la vez enojado se aguanta las ganas de darle un buen puñetazo, por respeto y por temor a ser despedido, ya que piensa: -puede que sea la última vez que venga por allí, y no merece la pena ponerse a malas- por lo que le sirve las tres cervezas.
Al día siguiente el camarero al poco de abrir el bar, ve sorprendido que acaba de entrar el mismo hombre del día anterior.
El hombre se acerca hasta él y le dice:
– Quiero que me sirvas 3 cervezas.
El camarero con precaución por lo sucedido el día anterior le vuelve a preguntar:
– ¿Tres cervezas?, vamos a ver ¿hoy para quién son?
El hombre le responde:
– Una para mí, otra para ti, y otra para tu puta madre.
El camarero no se puede aguantar las ganas, sale de la barra y le da una buena paliza. Al final el hombre se va magullado y casi sin poder andar. El dueño del bar que ha visto lo sucedido no despide al camarero, ya que cree que el comportamiento de su empleado ha sido justificado.
Al día siguiente el camero está colocando las jarras de cerveza, cuando todo incrédulo ve aparecer por la puerta al mismo hombre con un ojo morado, la pierna derecha vendada y el brazo izquierdo en cabestrillo. El hombre se acerca a él y le dice:
– Quiero 2 cervezas.
El camarero bastante mosqueado le pregunta:
– ¿Dos cervezas, para quién?,
– Una para mí, y otra para tu puta madre. Para ti nada, que te sienta mal el alcohol y te pones muy nervioso.

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Alguien debajo de la cama

Desde que era pequeño siempre tenía miedo de irme a acostar porque creía que había alguien debajo de mi cama.

Cansado de esto, un día fui a ver a un psiquiatra y le expliqué:

– Tengo problemas. Cada vez que voy a acostarme creo que hay alguien debajo de mi cama. Tengo miedo. ¿Me estaré volviendo loco? Continúa leyendo Alguien debajo de la cama

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El chiste del genio

Entra un hombre en un bar con una bolsa voluminosa, se acerca a la barra y pide una cerveza, el camarero, intrigado, tras ponerle la cerveza dice:

– Perdone, ¿me puede decir lo que lleva en la bolsa? Si no es indiscreción.
– Faltaría más, hombre.
Y saca de la bolsa una boya.
– ¿Y para qué va usted con eso en una bolsa?
… – Pues verás, iba por la playa dando un paseo y me encontré una botella, la froté y salió un genio…
– ¡Venga ya! Eso no te lo crees ni tú.
– Aquí esta la botella, frótala.
La frota y sale un genio, que se presenta y le ofrece un deseo al camarero, quien, emocionado, dice:
– Quiero….quiero…¡¡¡un millón de pelas!!!
El genio, solemnemente, dice “Concedido”, y el bar aparece lleno de velas encendidas.
– Pero…. ¿para qué coño quiero yo un millón de velas?
– ¿Y para qué coño quiero yo una boya de 25 cms.?!!.

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